También me di cuenta en Al Anon de que la serenidad no significa ausencia de conflictos. La vida está llena de conflictos, pero en la labor de servicio en Al Anon he visto a veces desacuerdos apasionados que no han sido destructivos, sino sinceros, afectuosos y tranquilos.
Cuando hay algo que no acepto, no me siento serena. El Primer Paso inicia el proceso de la aceptación. Muchas veces hago una lista de todas las cosas sobre las que soy incapaz y de todas las formas en que mi vida es ingobernable.
Antes de Al Anon, tenía muchas preguntas acerca de Dios y la espiritualidad. El Segundo Paso me hizo enfocarme en estas preguntas. Después de escuchar historias de recuperación, decidí que hay un Poder espiritual amoroso en el universo y que si practicaba los Pasos, podía tener una relación con ese Poder.
En el Tercer Paso, respiré profundamente y dije: “¡Estoy adentro!” Cuando siento miedo, recito la Oración de la Serenidad. Pienso en cómo le entregué mi vida y mi voluntad a Dios, según mi propio entendimiento de Él.
Puedo fácilmente ser también una cobarde ―con respecto a las cosas más simples y a las más estúpidas―. Por eso, darme cuenta de que podía ser valiente ha generado cambios en mi vida. Los Pasos Cuarto y Quinto requirieron valor. Pude practicar estos Pasos porque había llegado a confiar en mi Madrina, en el proceso de los Pasos y en mi Dios. También encontré valor al pensar en todas las personas cuyas historias de recuperación había escuchado. Pensé: “Si ellos pueden hacerlo, yo también puedo”. Con valor, he podido emprender las acciones que son más convenientes para mí. He podido reparar el mal a quienes perjudiqué, a apartarme del peligro, a expresar lo que siento y a veces a quedarme quieta. He aprendido a tratar de vivir con una nueva actitud para ver qué va a pasar.
Para mí, el instrumento más poderoso para el cambio fue escribir mi examen ―así fue como empecé a entender la diferencia entre lo que podía cambiar (mis acciones y mi actitud) y lo que no podía (todo lo demás)―. Los Pasos Cuarto y Décimo me dan sabiduría para reconocer la diferencia.
La Oración de la Serenidad tiene sentido para mí empezando por el final. Si yo me hubiera esperado a sentirme serena para encontrar aceptación, valor y sabiduría, todavía me sentiría agobiada. Encuentro serenidad después de aceptar las cosas que no puedo cambiar y de utilizar el valor para cambiar lo que puedo. Me doy cuenta de lo que puedo y no puedo cambiar al escribir mi examen. Encuentro serenidad cuando sigo practicando los Pasos.
Anónimo
The Forum, octubre de 2011
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